Figuras chinas en tazas de porcelana. Cuerpos que yacen despojados de envolturas y se vuelven visibles, transparentes al contacto de los dedos.
Un mausoleo de sensaciones que quedan para ser visitadas por los aventureros del mañana. La fosilización de los sentidos en el momento del placer máximo.
Una revisión y un recorrido por los mejores momentos de un programa de televisión. Del momento de máxima flotación al hundimiento en los canales navegables de tu cuerpo.
martes, 13 de septiembre de 2011
domingo, 11 de septiembre de 2011
Sub Urbano
La casa era su lugar preferido para ir los fines de semana. Escaparse del traje del humo y las corbatas del estrés que recubrían el maniquí del éxito pretendido.
Junto al río, pescaba, leía , pensaba y sentía. Solo o en compañía de un perro, o de algún amor, se tendía por toda la playa, y cada respiración lo agrandaba y fusionaba su piel con arena, hojas y agua.
Atrás quedaban las obligaciones y las pesadeces con que tenia la responsabilidad de cargar.
Todo lejos, bien lejos de bufones amarillos de dudosa seducción, en una casa con diez pinos, al sur de la ciudad y al norte del amor.
Junto al río, pescaba, leía , pensaba y sentía. Solo o en compañía de un perro, o de algún amor, se tendía por toda la playa, y cada respiración lo agrandaba y fusionaba su piel con arena, hojas y agua.
Atrás quedaban las obligaciones y las pesadeces con que tenia la responsabilidad de cargar.
Todo lejos, bien lejos de bufones amarillos de dudosa seducción, en una casa con diez pinos, al sur de la ciudad y al norte del amor.
Las formas elementales - MPD 2
- Yo entiendo lo que te pasa. Estas
preso de la idea, de la necesidad por esa cosa que no podes tener.
Pero acordate, a ver, tené un poco de memoria. ¿Te acordás cuando
venias a buscarnos, desesperado ante la nueva situación de despojo,
para vos incomprensible?. Ahí si nos necesitaste, te ayudamos a ver
alternativas a tu estado, ¿te acordás?. Es triste que ahora nos
pagues así, tirando todo por el balcón. A ver, hace memoria.-
-Si, bueno, tenes razón. Pasa que...
-No te confundas, somos todo menos razón. Acudiste a nosotros porque el sentimiento no te alcanzaba para digerirlo todo. Es mas, de ser por esa estupidez, serias otra cosa hoy. Y no me vengas con esa cosa de que es necesario pasar por todo lo que pasaste. Te quiso convencer de eso, de esa forma pasiva de subordinarse. En definitiva, de la mas absurda resignación y autocompasión. Rememorá, dale. Todos esos proyectos y cosas que desfilaban por tu cabeza. Si no fuera por nosotros, que te mostramos el camino del pragmatismo, ¿donde estarías ahora?. Seguramente flotando en las lagunas de la añoranza, perdido en un ensueño compartido.
Es injusto que te refieras a nosotros como negativos. No somos malos. Te mostramos lo que no querés ver, lo que negás. Puede ser que algunas veces, quizás, seamos algo negativos, pero lo hacemos por tu bien. Por nuestro propio bien, el equilibrio dentro tuyo.
Entenderás que te conocemos mejor de lo que crees. Pero no podemos obligarte. Nosotros planteamos el camino. Está en vos volver a ser, pero acordate el precio. Si, hubo momentos buenos pero... consecuencias. Acordate, dale. No te hagas el que no sabes. Dabas lastima antes de reconocernos como parte constitutiva. Eras un ente que asentía y estaba predestinado a la súplica. Nosotros te sacamos de ahí. Encontramos eso que llamas el fuego sagrado y pusimos bajo encierro temporal al hacedor de tanto desastre para nosotros.
Pero te confiaste, y nos dijiste que lo liberemos. Ahora mirate. Volviendo a degustar, pensando que esta vez las consecuencias serán otras. Ingenuo. Te podemos asegurar que si no seguís nuestro camino, vas a terminar como hace un tiempo. Y no estaremos tan dispuestos a solucionarte la existencia como la vez anterior. Verás, nosotros también nos desgastamos, perdemos la voluntad de actuar, tal como te pasa a vos. Pero nosotros no somos como aquel, que siempre vuelve dispuesto al sonreír temporal. Nosotros somos rencorosos, la memoria práctica. Y no olvidamos ni perdonamos bajo ningún punto de vista. No como vos, ni como ese. Débiles. Si les gusta chocarse contra la misma pared, adelante, háganlo. Pero sin yo, sin nosotros. Acordate que viviré más allá de la muerte y cantaré a tus oídos en todo momento, previniendo tu recaída, incluso cuando la vasta marejada me devuelva a la inmensa profundidad del mar de la conciencia y me convierta en algo que luches por entender.
La muerte no cambia nada, no lo pienses, sino las máscaras que cubren nuestros rostros. Siempre estaremos para cuidarnos de que cometas la misma estupidez. Te dejaremos tener momentos de lucidez que quizás consideres placenteros, pero resurgiremos para mostrarte con mayor frecuencia cada vez, lo equivocado que estas.
-Si, bueno, tenes razón. Pasa que...
-No te confundas, somos todo menos razón. Acudiste a nosotros porque el sentimiento no te alcanzaba para digerirlo todo. Es mas, de ser por esa estupidez, serias otra cosa hoy. Y no me vengas con esa cosa de que es necesario pasar por todo lo que pasaste. Te quiso convencer de eso, de esa forma pasiva de subordinarse. En definitiva, de la mas absurda resignación y autocompasión. Rememorá, dale. Todos esos proyectos y cosas que desfilaban por tu cabeza. Si no fuera por nosotros, que te mostramos el camino del pragmatismo, ¿donde estarías ahora?. Seguramente flotando en las lagunas de la añoranza, perdido en un ensueño compartido.
Es injusto que te refieras a nosotros como negativos. No somos malos. Te mostramos lo que no querés ver, lo que negás. Puede ser que algunas veces, quizás, seamos algo negativos, pero lo hacemos por tu bien. Por nuestro propio bien, el equilibrio dentro tuyo.
Entenderás que te conocemos mejor de lo que crees. Pero no podemos obligarte. Nosotros planteamos el camino. Está en vos volver a ser, pero acordate el precio. Si, hubo momentos buenos pero... consecuencias. Acordate, dale. No te hagas el que no sabes. Dabas lastima antes de reconocernos como parte constitutiva. Eras un ente que asentía y estaba predestinado a la súplica. Nosotros te sacamos de ahí. Encontramos eso que llamas el fuego sagrado y pusimos bajo encierro temporal al hacedor de tanto desastre para nosotros.
Pero te confiaste, y nos dijiste que lo liberemos. Ahora mirate. Volviendo a degustar, pensando que esta vez las consecuencias serán otras. Ingenuo. Te podemos asegurar que si no seguís nuestro camino, vas a terminar como hace un tiempo. Y no estaremos tan dispuestos a solucionarte la existencia como la vez anterior. Verás, nosotros también nos desgastamos, perdemos la voluntad de actuar, tal como te pasa a vos. Pero nosotros no somos como aquel, que siempre vuelve dispuesto al sonreír temporal. Nosotros somos rencorosos, la memoria práctica. Y no olvidamos ni perdonamos bajo ningún punto de vista. No como vos, ni como ese. Débiles. Si les gusta chocarse contra la misma pared, adelante, háganlo. Pero sin yo, sin nosotros. Acordate que viviré más allá de la muerte y cantaré a tus oídos en todo momento, previniendo tu recaída, incluso cuando la vasta marejada me devuelva a la inmensa profundidad del mar de la conciencia y me convierta en algo que luches por entender.
La muerte no cambia nada, no lo pienses, sino las máscaras que cubren nuestros rostros. Siempre estaremos para cuidarnos de que cometas la misma estupidez. Te dejaremos tener momentos de lucidez que quizás consideres placenteros, pero resurgiremos para mostrarte con mayor frecuencia cada vez, lo equivocado que estas.
viernes, 9 de septiembre de 2011
Demoliendo hoteles
Nota publicada en Clarin, el 07/09: La población en las villas creció más del 50 por ciento.
Sumergamonos en la noticia para ver un poco como funcionan las prenociones en la prensa. Vale aclarar que no se consultaron fuentes y no es una investigación periodística, mas bien se trata de identificar “verdades” no tan exactas que desde el periodismo se vierten como “realidad” y contra argumentarlas, poniendo en evidencia quizás, la fragilidad de los enunciados.
Las mejoras económicas no son condicionantes de los procesos migratorios. Históricamente esta demostrado que los picos migratorios no necesariamente mantienen relación con la situación económica. Entran en juego también factores subjetivos no vinculados con el calculo racional referido a lo económico.
La nota completa: http://www.clarin.com/ciudades/capital_federal/poblacion-villas-crecio-ciento_0_550145018.html
Sumergamonos en la noticia para ver un poco como funcionan las prenociones en la prensa. Vale aclarar que no se consultaron fuentes y no es una investigación periodística, mas bien se trata de identificar “verdades” no tan exactas que desde el periodismo se vierten como “realidad” y contra argumentarlas, poniendo en evidencia quizás, la fragilidad de los enunciados.
“En la Ciudad de Buenos Aires lo que más crece es la población que vive en las villas y en los asentamientos. Según las cifras del Censo 2010, en esos barrios precarios hay 56.165 personas más respecto de 2001, un incremento del 52,3%. Y como la población porteña creció en esos 9 años en apenas 114.013 personas, se desprende que la mitad de ese crecimiento tuvo como destino las villas y los asentamientos, con sus consecuencias ambientales, sanitarias y de infraestructura.”La idea que se desprende, sobre todo del ultimo párrafo se puede interpretar, como una imputación al empeoramiento de las condiciones al aumento poblacional. De esa manera, al aumentar la población se aumenta irremediablemente la pauperización de las condiciones. Si este fragmento no se analiza detenidamente y (el lector) no se pregunta por la intervención estatal en la planificación demográfica, los movimientos migratorios, la infraestructura urbana, etc, parecería ser que los culpables de las malas condiciones habitacionales son aquellas que las sufren, por el hecho de mudarse a los conglomerados urbanos.
“Aunque no hay datos de la procedencia de estos nuevos contingentes de porteños, el grueso proviene de países limítrofes (Paraguay y Bolivia) y de Perú. En toda la Capital, viven 381.778 extranjeros, 65.039 más que en 2001.”Y si no hay datos de la procedencia, ¿por qué entonces se menciona que el grueso proviene de países limítrofes como Bolivia y Paraguay?. ¿Será mera casualidad que estos sean dos de los colectivos extranjeros sujetos a discriminación constante, incluso instalado bajo el rotulo de folklore (por ejemplo “el folklore del futbol” y las referencias a “son todos bolivianos y paraguayos”?
“De aquí se infiere que más de la mitad del crecimiento poblacional se explica por la radicación de extranjeros atraídos, según el INDEC, por las mejoras sociales y económicas de los últimos años .”Según el Indec, la población de extranjeros en CABA en 2001 era de 316.370 habitantes; en 2010 de 381.778 personas. Si tenemos en cuenta el incremento poblacional a nivel general, el numero queda insignificante. Además, no se menciona la fluctuación histórica constante en los procesos migratorios de los países limítrofes. Se puede consultar ambos datos en http://www.indec.mecon.ar/nuevaweb/cuadros/2/h020205.xls y http://www.censo2010.indec.gov.ar/CuadrosDefinitivos/P5-P_Caba.pdf.
Las mejoras económicas no son condicionantes de los procesos migratorios. Históricamente esta demostrado que los picos migratorios no necesariamente mantienen relación con la situación económica. Entran en juego también factores subjetivos no vinculados con el calculo racional referido a lo económico.
La nota completa: http://www.clarin.com/ciudades/capital_federal/poblacion-villas-crecio-ciento_0_550145018.html
viernes, 26 de agosto de 2011
Testigo
El camino tenia como cúpula un conjunto de arboles que entrelazaban sus ramas formando una catedral interminable bajo la cual ellos caminaban. Impacientes, rayos se luz atravesaban el follaje y rebotaban en el suelo, dándole un tono blanquecino a esa mañana.
Era el corolario perfecto para una temporada que se terminaba. Había llegado el momento de la devolución de pasados que los encontraba reunidos, caminando de la mano. Decían algo que no llegaba a entenderse. Y , aunque sus gestos y expresiones escondían lo que sentían, se podía ver la verdad flotando tras ellos.
Caminaron despacio, casi como aprovechándose mutuamente, compartiendo los pasos que daban en sincronía mientras inhalaban el aire que exhalaban.
Llegaron a un punto y rieron señalando un árbol, un ombú. Quizás compartiendo algún recuerdo él le soltó la mano y la abrazó. Ella se quedó inmóvil, pensando y devolvió tímidamente el abrazo.
Era el corolario perfecto para una temporada que se terminaba. Había llegado el momento de la devolución de pasados que los encontraba reunidos, caminando de la mano. Decían algo que no llegaba a entenderse. Y , aunque sus gestos y expresiones escondían lo que sentían, se podía ver la verdad flotando tras ellos.
Caminaron despacio, casi como aprovechándose mutuamente, compartiendo los pasos que daban en sincronía mientras inhalaban el aire que exhalaban.
Llegaron a un punto y rieron señalando un árbol, un ombú. Quizás compartiendo algún recuerdo él le soltó la mano y la abrazó. Ella se quedó inmóvil, pensando y devolvió tímidamente el abrazo.
lunes, 22 de agosto de 2011
MPD 1
La presión se podía notar en casi todos los ámbitos. El aparato burocrático estatal que regia la vida unos años antes estaba ya sostenido por los últimos alientos. El nuevo orden se ofrecía como superador, asegurando las libertades, el orden y el progreso del nuevo siglo. Para que la penetración se diera de forma mas eficiente, los defensores del agonizante sistema fueron catalogados como utopistas fanáticos de una época retrasada en las tinieblas de la historia. Miembros de una secta primitiva que levantaba tótems arcaicos en las plazas de la modernidad.
El hombre encendió la luz de la habitación oscura. El cuarto le parecía desconocido, a pesar de haber transcurrido allí buena parte del día que finalizaba. Sombras jugaban con el reflejo de la luz que entraba por la ventana y desfiguraba las formas conocidas. Todas las criaturas deformes desaparecieron al encender la lampara. Buscó confort en un desgastado y ya descolorido sillón, testigo de alguna época de consumo suntuoso. Afuera, en la penumbra, algunos buscaban lugar donde guarecerse del frío. Ellos tenían menos suerte. El invierno se acercaba y las restricciones impuestas, llamadas racionalización amenazaban con dejar aun mas gente en las calles. Ante este panorama, se alertaba de una oleada de saqueos en algunos puntos de las ciudades. Se ofrecían armas al 50 % de descuento y en cómodas cuotas.
Desde la ventana observaba el exterior con recelo. La violencia de lo desconocido que se escondía en cada esquina lo obligaba a volver rápidamente cada vez que salía. El exterior amenazante era un terreno de malicia extrema. Tierra de nadie donde la lucha por los bienes escasos, requisitos para ser, resultaba habitual.
Cansado, encendió el televisor. Cómodos señores vestidos con traje, calvos y con barrigas de satisfechos, debatían sobre economía, modelos y lo que era mas conveniente invertir. Doctores bufonescos que repetían lo que habían aprendido en las universidades del nuevo poder. Siempre recomendaban conformismo y adaptación.
La discusión duro varias horas hasta que la programación cambio hacia el desfile de carnes del mercado humano. Seres objeto que insinuaban el ideal de la belleza inalcanzable, alcanzable mediante el cercenamiento de la condición.
El viento incrementaba su fuerza y los techos de algunas viviendas eran arrancados, dejando a la exposición de la vista el interior de las casas.
El reflejo del televisor, estática sin programación, lo despertó. Había creído muchas veces en soluciones mágicas, en misteriosos castillos de arena que eran emplazados de un día para el otro, que cobraban ofrendas y desaparecían sin volvérselos a ver. Esta vez estaba convencido que con la caída del antiguo modelo las cosas mejorarían. Particularmente algo que escucho en la televisión le llamo la atención. Se hablaba de desmantelar lo que existía antes, de deshacerse de servicios, de empleados, de responsabilidades.
El otro día lo encontró esperanzado. Un nuevo amanecer, un nuevo gobierno, un nuevo modelo. Salio a dar su paseo diurno con su arma preferida. Vio un grupo de militares que avanzaban en un camión por el centro. Escucho gritos de desesperación y el humo de las bombas hizo lagrimear sus ojos. Se sintió emocionado, entendió que eran símbolos de una nueva etapa. Ya no presenciaba la construcción de paredes de arena, sino la demolición de un muro de ladrillos.
El hombre encendió la luz de la habitación oscura. El cuarto le parecía desconocido, a pesar de haber transcurrido allí buena parte del día que finalizaba. Sombras jugaban con el reflejo de la luz que entraba por la ventana y desfiguraba las formas conocidas. Todas las criaturas deformes desaparecieron al encender la lampara. Buscó confort en un desgastado y ya descolorido sillón, testigo de alguna época de consumo suntuoso. Afuera, en la penumbra, algunos buscaban lugar donde guarecerse del frío. Ellos tenían menos suerte. El invierno se acercaba y las restricciones impuestas, llamadas racionalización amenazaban con dejar aun mas gente en las calles. Ante este panorama, se alertaba de una oleada de saqueos en algunos puntos de las ciudades. Se ofrecían armas al 50 % de descuento y en cómodas cuotas.
Desde la ventana observaba el exterior con recelo. La violencia de lo desconocido que se escondía en cada esquina lo obligaba a volver rápidamente cada vez que salía. El exterior amenazante era un terreno de malicia extrema. Tierra de nadie donde la lucha por los bienes escasos, requisitos para ser, resultaba habitual.
Cansado, encendió el televisor. Cómodos señores vestidos con traje, calvos y con barrigas de satisfechos, debatían sobre economía, modelos y lo que era mas conveniente invertir. Doctores bufonescos que repetían lo que habían aprendido en las universidades del nuevo poder. Siempre recomendaban conformismo y adaptación.
La discusión duro varias horas hasta que la programación cambio hacia el desfile de carnes del mercado humano. Seres objeto que insinuaban el ideal de la belleza inalcanzable, alcanzable mediante el cercenamiento de la condición.
El viento incrementaba su fuerza y los techos de algunas viviendas eran arrancados, dejando a la exposición de la vista el interior de las casas.
El reflejo del televisor, estática sin programación, lo despertó. Había creído muchas veces en soluciones mágicas, en misteriosos castillos de arena que eran emplazados de un día para el otro, que cobraban ofrendas y desaparecían sin volvérselos a ver. Esta vez estaba convencido que con la caída del antiguo modelo las cosas mejorarían. Particularmente algo que escucho en la televisión le llamo la atención. Se hablaba de desmantelar lo que existía antes, de deshacerse de servicios, de empleados, de responsabilidades.
El otro día lo encontró esperanzado. Un nuevo amanecer, un nuevo gobierno, un nuevo modelo. Salio a dar su paseo diurno con su arma preferida. Vio un grupo de militares que avanzaban en un camión por el centro. Escucho gritos de desesperación y el humo de las bombas hizo lagrimear sus ojos. Se sintió emocionado, entendió que eran símbolos de una nueva etapa. Ya no presenciaba la construcción de paredes de arena, sino la demolición de un muro de ladrillos.
jueves, 18 de agosto de 2011
Data
Pudieron comprobar que en otoño, aparte de las hojas, la ropa también se cae. Rueda por el piso, por los costados de la cama y se esconde debajo para que al otro día puedan contemplarse mas tiempo. Todo para que la despedida se atrase unos cuantos eternos segundos.
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